
La Conciergerie, antes de ser una cárcel, era el Palacio de la Ciudad, y fue símbolo de la autoridad del rey, en particular bajo Hugo Capeto. El nombre de "Conciergerie" proviene de su "conserje", que percibía los alquileres de los comercios del Palacio, pero su historia se asocia también a los calabozos, cuando este lugar se convirtió en cárcel. Numerosos revolucionarios residieron en esta cárcel antes de pasar por la guillotina, entre ellos María Antonieta.





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